2 de septiembre de 2026

La Diputación de Málaga dota a los municipios de nuevas pautas para afrontar el riesgo sísmico

Protección Civil distribuye una guía entre más de 60 agrupaciones de la provincia con pautas para la planificación de emergencias y recomendaciones para actuar durante un seísmo


La prevención y la capacidad de respuesta son dos de las principales herramientas para reducir los riesgos asociados a un terremoto. Con ese objetivo, la Diputación de Málaga ha trasladado a las más de 60 agrupaciones locales de Protección Civil de la provincia una guía con indicaciones dirigidas tanto a los ayuntamientos como a la población.

El documento, elaborado por el Servicio de Protección Civil de la institución provincial, recoge medidas que los municipios deben tener previstas ante una eventual emergencia sísmica, desde la identificación de edificios y zonas de seguridad hasta la localización de colectivos especialmente vulnerables y espacios que puedan utilizarse para acoger a personas afectadas.

El diputado de Seguridad y Emergencias, Luis Rodríguez, ha defendido la importancia de que la ciudadanía conozca de antemano cómo debe actuar. “Es primordial la divulgación de consejos básicos sobre qué se debe hacer y qué no se debe hacer. No se trata de alarmar, sino de estar preparado y de saber actuar para evitar comportamientos o actuaciones que pueden tener repercusiones negativas”, ha añadido.

La guía tiene su origen en el ‘Mapa de peligrosidad sísmica de la provincia de Málaga. Planificación y medidas de actuación ante un seísmo o terremoto’, elaborado por la Diputación en 2017. Su distribución pretende reforzar el trabajo preventivo de los municipios y facilitar unas pautas comunes de actuación en caso de que se produzca un movimiento sísmico.

Entre las medidas planteadas figura la clasificación de edificios y viviendas en función de sus características sismorresistentes y la difusión de esta información entre los vecinos. También se plantea la necesidad de determinar y señalizar previamente las zonas de seguridad y las vías que podrían utilizarse para el acceso y la evacuación.

La planificación debe prestar especial atención a las personas y colectivos que puedan presentar una mayor vulnerabilidad durante una emergencia. Asimismo, los municipios deben tener identificados posibles espacios de albergue, con capacidad para cubrir necesidades básicas como abastecimiento, alojamiento, asistencia sanitaria, higiene y atención social.

En caso de terremoto, el municipio debe activar su plan de emergencia local y colaborar en las labores de información, evacuación y acogida de la población. La situación será evaluada además por el comité de seguimiento previsto en el Plan de Emergencia ante el Riesgo Sísmico de Andalucía, que analizará los datos disponibles para determinar las actuaciones necesarias.

La comunicación con los vecinos ocupa un apartado específico de las recomendaciones. Protección Civil plantea recurrir a los sistemas de megafonía, tanto fijos como móviles, así como a las emisoras y televisiones locales y al envío de mensajes masivos a teléfonos y otros dispositivos. Los avisos, según la guía, deben ser claros y directos, sin ambigüedades y con la información suficiente para evitar que los ciudadanos tengan que recurrir a fuentes no oficiales en busca de instrucciones.

La Diputación también ha puesto el foco en la planificación municipal a través de los planes territoriales de emergencias de protección civil de ámbito local (PTEL), destinados a organizar la respuesta ante situaciones de emergencia que puedan producirse en cada municipio y que contemplan, entre otros, los riesgos sísmicos y de inundaciones.

En este ámbito, Rodríguez ha señalado que el Servicio de Protección Civil de la Diputación ha redactado o tramitado desde 2023 un total de 77 planes de emergencia correspondientes a municipios de menos de 20.000 habitantes. La cifra incluye también los planes solicitados por los ayuntamientos para el próximo año.

Qué hacer ante un terremoto

La guía incorpora también recomendaciones prácticas para los ciudadanos. Antes de que se produzca un seísmo, aconseja asegurar correctamente elementos como estanterías y evitar colocar objetos pesados en lugares desde los que puedan caer, especialmente sobre las camas. También recomienda disponer de un pequeño equipo de emergencia con agua, alimentos, un botiquín, linterna y radio, además de conocer cómo cortar los suministros de agua, electricidad y gas.

Durante el terremoto, las actuaciones dependen, entre otros factores, del lugar en el que se encuentre la persona y de las características del edificio. Si se está en el interior de un inmueble que no es sismorresistente, la recomendación es evacuar de inmediato y desplazarse hasta una zona exterior de seguridad ante el posible riesgo de derrumbe.

En los edificios sismorresistentes, en cambio, se aconseja buscar un lugar protegido, alejándose de ventanas, cristales, estanterías y otros elementos susceptibles de caer. La guía recomienda protegerse bajo un elemento firme, como una mesa de madera, o junto a un muro estructural. También desaconseja utilizar ascensores, situarse bajo el marco de una puerta o emplear velas, cerillas u otras fuentes de ignición.

Dentro de una vivienda, se recomienda abrir al comienzo del seísmo la puerta principal y las de los dormitorios y evitar permanecer descalzo. Si la persona está en la cama, debe levantarse y buscar un lugar de protección y, si no puede hacerlo, cubrirse al menos la cabeza.

En el exterior, la prioridad es mantenerse alejado de fachadas, postes y tendidos eléctricos. Si el terremoto sorprende a alguien al volante, debe reducir la velocidad y detener el vehículo en un punto seguro, lejos de árboles, postes y cables.

Las recomendaciones también contemplan situaciones en lugares con gran concentración de personas. En centros comerciales se aconseja alejarse de las zonas donde puedan desprenderse objetos, mientras que en cines y teatros la indicación es permanecer en el asiento y protegerse la cabeza con los brazos hasta que termine el movimiento.