La actuación, con un presupuesto de 990.000 euros y un plazo de ejecución de 12 meses, permitirá recuperar elementos como los pináculos y resolver los problemas de conservación de las cubiertas sin cerrar el monumento a las visitas
La Real Colegiata de Santa María la Mayor de Antequera está a punto de iniciar una intervención integral para la restauración de sus fachadas y cubiertas. Los trabajos, con un presupuesto de 990.000 euros y un plazo de ejecución previsto de doce meses, comenzarán en los próximos días, una vez se formalice el acta de inicio de obra y se complete la instalación del cerramiento y los andamios.
El alcalde de Antequera, Manolo Barón, acompañado por el concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, José Medina Galeote, así como por representantes de la empresa adjudicataria y del equipo técnico responsable del proyecto, ha presentado este miércoles los detalles de una actuación que pretende recuperar el estado de conservación y la imagen de uno de los principales monumentos de la ciudad.
La actuación contempla la restauración de todas las fachadas del templo, no únicamente de la principal, además de una intervención sobre las cubiertas. El arquitecto redactor del proyecto, Marcos Sánchez, explicó que el objetivo no es reconstruir las fachadas para que aparenten ser nuevas, sino recuperar sus valores y garantizar su conservación.
“La idea del proyecto es no convertir en la fachada para que parezca que es la que había cuando se construyó, las fachadas se terminaron en 1550. La intención es devolverla a su esplendor y que se pueda entender el edificio como era”, explicó.
La primera fase de los trabajos sobre las fachadas incluirá una limpieza mediante chorro de arena, seguida de tratamientos herbicidas y fungicidas, así como actuaciones de consolidación. El proyecto parte de un estudio detallado del estado de conservación del edificio, incluido un levantamiento fotogramétrico de la fachada.
“No se va a actuar a discreción; nosotros hemos hecho incluso un levantamiento fotogramétrico de la fachada, tenemos documentada y estudiada piedra a piedra”, afirmó Sánchez.
A partir de ese diagnóstico se determinará el grado de intervención necesario en cada elemento. Aquellas piezas que presenten pérdidas de material menores podrán conservarse mediante consolidación, mientras que en los casos en que el deterioro comprometa la estabilidad o la conservación futura se realizarán reposiciones volumétricas mediante morteros especiales o piedra.
Uno de los elementos más visibles de la restauración será la recuperación de los pináculos que coronan el edificio. Según explicó el arquitecto, la Colegiata contaba originalmente con 41, de los que actualmente se conservan 30, mientras que los otros once se han perdido.
“Dentro de estas reposiciones y reintegraciones, lo más espectacular para mi punto de vista va a ser la recuperación de todos los pináculos”, señaló Sánchez, quien indicó que los elementos existentes presentan distintos grados de conservación.
La intervención también permitirá actuar sobre las cubiertas, donde se han detectado problemas de deterioro y filtraciones. La actuación comenzará desde la tablazón cerámica, que será repuesta puntualmente donde resulte necesario, para continuar con la colocación de un mortero de regularización, impermeabilización y reposición de la teja.
“Todos son morteros de cal, nada de cemento en toda la intervención”, precisó el arquitecto. La previsión es reutilizar aproximadamente el 70% de las tejas actuales, mientras que el 30% restante tendrá que ser sustituido debido a roturas o pérdidas.
Una actuación compatible con las visitas
Uno de los aspectos destacados durante la presentación fue que la intervención se desarrollará manteniendo abierta la Real Colegiata al público. La instalación de los andamios y el resto de elementos necesarios para la ejecución de los trabajos se coordinará con la actividad turística del monumento.
Barón subrayó que el objetivo es garantizar la continuidad de las visitas durante los doce meses de duración prevista de las obras. “No se va a cerrar al público, pero hay que coordinarlo”, afirmó.
Para ello, el andamiaje contará con una lona microperforada que reproducirá la imagen de las fachadas. El alcalde destacó esta solución como una forma de mantener la actividad turística durante la restauración y resumió la intención con una expresión que, según dijo, es la que más le gusta: “Abierto por restauración”.
La empresa encargada de ejecutar los trabajos deberá compatibilizar además la intervención con las condiciones meteorológicas y con el acceso de visitantes. El director de obra, Mauricio Delgado, señaló que estos factores supondrán parte de las dificultades de ejecución, aunque aseguró que el equipo trabajará para resolverlas.
“En el sentido de la construcción, nosotros no somos más que meros ejecutores de lo que el proyecto hace, pero sí que tenemos que hacer compatible el acceso y el agente climatológico. Cuando hemos trabajado aquí en Antequera, sabemos cómo son los veranos, cómo son los inviernos y la lluvia, y eso sí que nos va a complicar bastante la ejecución”, manifestó.
Los trabajos comenzarán en los próximos días
La intervención se encuentra en la fase previa al comienzo efectivo de los trabajos. La reunión técnica celebrada con motivo de la presentación servirá para concretar aspectos relacionados con el cerramiento de la obra, los accesos peatonales, la ubicación de las vallas y el montaje de los andamios.
Según se indicó durante la rueda de prensa, el acta de inicio de obra se firmará en un plazo aproximado de “dos o tres días”, tras lo que comenzará la instalación de los andamios.
La actuación supone una intervención de especial relevancia sobre un edificio cuya construcción se inició en 1530 bajo la dirección de Pedro López y que posteriormente quedó vinculada a Diego de Siloé, quien imprimió al templo su carácter renacentista. La fachada principal, concluida en 1550, constituye uno de los elementos más representativos del conjunto monumental.
El alcalde destacó la importancia patrimonial de la intervención y la oportunidad de actuar sobre un edificio de referencia para Antequera. “Nunca se había hecho una obra de este calado, y ahora nos ha tocado a nosotros la responsabilidad y el honor de poder devolver a su esplendor una joya patrimonial como es la Real Colegiata”, afirmó Barón.