La Hermandad del Rocío de Antequera culmina una intensa semana de cultos y actos con la celebración de su XVIII Pregón Rociero

La bendición del banderín del Grupo Joven, la presentación del cartel, el triduo y un emotivo pregón consolidan el ambiente previo a la romería


La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Antequera cerró una semana de especial relevancia con la celebración de su triduo y varios actos de cara a la esperada Romería del Rocío 2026.

Entre los más destacados se encuentra la bendición del nuevo banderín del Grupo Joven, una pieza que viene a reforzar la identidad de las nuevas generaciones dentro de la hermandad. La obra, concebida como reflejo de la fe y las raíces rocieras, ha sido realizada por el artista Pablo Outerelo en su parte pictórica, mientras que el bordado ha corrido a cargo de Adrián Herrera. Desde ahora, este emblema acompañará a los jóvenes como signo representativo de su compromiso y pertenencia.

Además, la corporación celebró el triduo en honor a su titular, culminando el pasado 1 de mayo con una eucaristía oficiada por el director espiritual, Tomás Pérez Juncosa. La ceremonia, dedicada especialmente a la paz en el mundo, dejó momentos con significado especial, como la pública protestación de fe y la incorporación de nuevos hermanos, quienes recibieron la medalla en un acto cargado de emoción, especialmente en el caso de los más pequeños.

Durante esta jornada también se llevó a cabo la presentación del cartel anunciador de la romería, obra de J. Manuel Morales y Juan de Dios Moreno Muñoz, que recoge con sensibilidad la esencia de la devoción rociera. El acto contó con la asistencia de representantes institucionales y del ámbito cofrade.

Como broche final, la parroquia de San Miguel acogió la celebración del XVIII Pregón Rociero, pronunciado por Verónica Cuesta Mérida, en un acto que congregó a numerosos fieles y que destacó por su profunda carga emocional. Más allá de un discurso al uso, el pregón se convirtió en una experiencia íntima y envolvente, en la que la palabra y la música se entrelazaron para transmitir la vivencia rociera desde una perspectiva personal y sentida.

Acompañándose al piano, la pregonera imprimió al acto un sello propio, guiando a los asistentes por un recorrido de recuerdos, fe y devoción. La participación del coro de la hermandad, que intervino en distintos momentos, contribuyó a intensificar la atmósfera, elevando el pregón hasta convertirlo en una expresión compartida de espiritualidad y sentimiento.

El público, que llenaba el templo, respondió con emoción ante una intervención que dejó huella y que ya forma parte de la memoria de la hermandad, sirviendo como preludio a la próxima romería.

Con todo ello, la Hermandad de Antequera encara la recta final hacia su cita más esperada del año.