El salón de actos del Colegio María Inmaculada de Antequera acogió en la mañana del pasado jueves 13 de noviembre la inauguración oficial del curso académico del Centro Adscrito de Magisterio María Inmaculada (CAMMIA).
El acto reunió a representantes institucionales, eclesiásticos y universitarios, entre ellos el alcalde de Antequera, Manolo Barón, y la concejal de Educación, Sara Ríos, además del rector de la Universidad de Málaga (UMA), Teodomiro López, y el obispo de Málaga, monseñor José Antonio Satué.
Durante su intervención, el rector de la UMA destacó la estrecha vinculación entre la institución universitaria y el centro antequerano, poniendo de relieve el sentimiento de pertenencia compartido. “Cuando uno viene a un sitio en donde se siente tan querido como nos sentimos nosotros aquí, me gusta más decir que estoy en un centro de la Universidad de Málaga. Es verdad que, formalmente, es un centro adscrito, pero es un centro más de la universidad, sus estudiantes son de la Universidad de Málaga y toda la comunidad que trabaja aquí”, señaló.
López destacó asímismo la calidad docente del centro y la colaboración con la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA: “Hay una garantía total de que la calidad de la enseñanza que se da aquí es absolutamente comparable con la que se da en la Facultad de Ciencias de la Educación, son personas totalmente preparadas, hay una unión continua, realmente tenemos una simbiosis absoluta”.

El rector también se refirió a la presencia del nuevo obispo de Málaga, destacando la importancia de este encuentro: “Conocer al señor obispo, que no había tenido ocasión de hacerlo en persona, sin duda, es la novedad de este año”.
Por su parte, monseñor José Antonio Satué expresó su satisfacción por participar en la apertura del curso y por conocer más de cerca la labor educativa que se desarrolla en Antequera. “Es muy importante ir conociendo las realidades de la diócesis, y no solamente de la diócesis, sino de esta provincia de Málaga y, en este sentido, sentirme parte de este proyecto para mí es muy importante”, afirmó.
El obispo destacó, además, la misión integral de la formación impartida en el centro: “Porque es un centro que de alguna manera educa las tres partes más importantes de una persona, que son la cabeza, la dimensión intelectual, el corazón, para nosotros habitado por Dios, fuente de fraternidad y de vida y por otra parte las manos, para educar a buenos ciudadanos que construyan un mundo mejor”.
Finalmente, Satué puso de relieve la colaboración entre las distintas instituciones: “Esta sinergia entre la diócesis, la vida consagrada de la diócesis y de la universidad, pues también me parece que es un modelo a profundizar”.
