La intervención, valorada entre 350.000 y 400.000 euros, permitirá consolidar el lienzo afectado tras el derrumbe y garantizar su estabilidad a largo plazo sin alterar el valor histórico del conjunto
El Ayuntamiento de Antequera ha presentado el proyecto completo de actuación para la restauración de la muralla noroeste de la Alcazaba, tras el derrumbe parcial registrado en este lienzo del monumento en el 2023. El alcalde, Manolo Barón, junto al concejal de Gestión del Patrimonio Histórico, José Medina Galeote, ha detallado el contenido de un documento técnico que permitirá intervenir “desde el rigor, la profesionalidad y lo técnico” en uno de los principales símbolos patrimoniales de la ciudad.
El proyecto ha sido redactado por el estudio Yamur Arquitectura y Arqueología, a cargo de los arquitectos Salvador García Villalobos y Pedro Gurriarán, y aborda tanto el análisis de las causas del colapso como las soluciones necesarias para evitar nuevos desprendimientos. Según explicó el alcalde, “han hecho un estudio magnífico, espectacular, de todo lo que significa esta situación y lo que es más importante, han hecho un análisis de la situación y aportan las soluciones para solventar este problema”.
Barón subrayó que el derrumbe no ha afectado a elementos originales de época medieval. “Ninguna piedra ni ninguna parte de la muralla que se ha caído es de origen medieval”, afirmó, precisando que los materiales desprendidos corresponden a una intervención realizada a mediados del siglo XX. En este sentido, señaló que “se usó cemento sobre piedra, una piedra tampoco de demasiada calidad, y el cemento es incompatible absolutamente con la muralla”, lo que impidió la transpiración del muro y favoreció la acumulación de humedad.
A estas circunstancias se han sumado, según los informes técnicos, “filtraciones desde el interior del propio recinto de la Alcazaba” y la presión ejercida por la vegetación existente en las inmediaciones. El alcalde recordó que la Alcazaba es Bien de Interés Cultural desde 1931 y recalcó la necesidad de actuar para evitar riesgos estructurales y patrimoniales: “Si no interveniéramos, tendríamos una actitud irresponsable desde el punto de vista de seguridad y también desde el punto de vista patrimonial”.
La intervención prevista será “estrictamente necesaria” y respetuosa con el estado original del monumento. “Se va a reponer para que la muralla, para que el muro esté exactamente como estaba antes, pero bien restaurado”, indicó Barón, quien añadió que se emplearán “piedra del entorno y morteros de cal tradicional”, descartando de forma expresa el uso de cemento. Asimismo, se mejorará el sistema de drenaje para evitar futuras acumulaciones de agua.
El concejal de Gestión del Patrimonio Histórico, José Medina Galeote, destacó el proceso seguido desde que se produjo el derrumbe en mayo de 2023 y defendió la labor técnica desarrollada durante este tiempo. “Ante el ruido informativo deliberado y tóxico, nosotros siempre, desde el inicio, hemos optado por un silencio adherido al trabajo”, señaló. Según explicó, el objetivo ha sido “atacar el problema de raíz” y no limitarse a una reparación superficial.
Medina Galeote indicó que el proyecto garantiza la estabilidad y respeta su valor histórico. “No se trata de maquillar esa muralla, sino de garantizar su estabilidad a largo plazo”, afirmó, insistiendo en que “no nos vamos a inventar nada”. También puso en valor la calidad del equipo redactor, al que definió como “dos personas que son de las más importantes, no solamente a nivel nacional, sino a nivel internacional, dedicados expresamente a este tipo de arquitectura”.
El proyecto contempla control arqueológico permanente, estudios de seguridad y salud y trabajos en altura con andamiaje especializado. La obra contará con una plantilla estimada de diez operarios y un plazo de ejecución de entre cuatro y cinco meses desde su adjudicación. El presupuesto total se sitúa entre los 350.000 y 400.000 euros, de los cuales ya existe una partida inicial de 225.000 euros aprobada mediante una modificación presupuestaria en mayo de 2025.
“El proyecto tiene varios apartados: una memoria, el proyecto de actuación, el pliego de prescripciones técnicas, el estudio de seguridad y salud, la dirección facultativa y todos los planos”, explicó el alcalde, quien avanzó que el siguiente paso será la tramitación administrativa para su licitación.
Desde el equipo de gobierno se insistió en que la actuación se realizará conforme a criterios exclusivamente técnicos y arqueológicos. “No nos vamos a inventar murallas”, reiteró Barón, subrayando que el objetivo es conservar la Alcazaba “tal y como es”, garantizando su preservación y seguridad para el futuro.