La Diputación reúne a investigadores, empresas y productores para estudiar cómo transformar restos de poda, huesos de aceituna y otros subproductos agrícolas en materiales industriales y actividades económicas sostenibles
La posibilidad de convertir los residuos del campo en nuevas fuentes de ingresos centró este martes una jornada celebrada en Antequera, donde especialistas en investigación, empresas y representantes del sector productivo analizaron distintas fórmulas para aprovechar los recursos naturales que actualmente se desechan. El encuentro, impulsado por la Diputación de Málaga y el Ayuntamiento de Antequera, puso el foco en la bioeconomía circular como una vía para diversificar la actividad empresarial en el medio rural y generar empleo ligado al territorio.
La Sala Antonio Parejo Barranco de la Biblioteca Municipal San Zoilo acogió el taller, titulado ‘Del olivar y los frutos secos a la bioeconomía circular: biochar, biodigestión, compostaje y biocomposites’. La iniciativa forma parte de BioAction Social Málaga, un proyecto provincial que busca identificar oportunidades de negocio a partir de materias primas infrautilizadas y facilitar el desarrollo de propuestas empresariales con aplicación comercial.
El vicepresidente de la Diputación de Málaga, Juan Rosas, participó en la apertura junto a la concejal de Empleo, Actividades y Polígonos Industriales, Paqui Sánchez. También asistieron representantes del tejido socioeconómico de la comarca, entre ellos el presidente del Grupo de Acción y Desarrollo Local de la Comarca de Antequera (GADLCANT), Miguel Asensio, y su gerente, María Luisa Olmedo.
Durante su intervención, Rosas defendió el papel de la innovación en el aprovechamiento de los recursos del sector primario. “Hoy la ciencia, la tecnología y la innovación nos demuestran que no hay residuo, sino recurso; que lo que antes se desechaba es hoy una fuente inagotable de riqueza y sostenibilidad”, afirmó.
El diputado vinculó estas posibilidades con la creación de actividad económica en los municipios rurales y la necesidad de ofrecer alternativas laborales que contribuyan a frenar la pérdida de población. En este sentido, señaló: “La bioeconomía brinda oportunidades reales y tangibles para dinamizar la economía local, crear nuevas actividades empresariales y generar empleo verde en el territorio mediante el uso innovador de nuestros recursos biológicos desechados para que las empresas nacidas en el territorio sean competitivas, rentables, viables y con un impacto ambiental positivo. Queremos que el talento se quede en la comarca de Antequera y no tenga que marcharse para prosperar”.
Del hueso de aceituna a los nuevos materiales
La jornada permitió conocer distintas aplicaciones industriales de los subproductos agrícolas y forestales. Fernando Rubio, jefe de línea del área de Innovación y Transferencia de la Fundación Cesefor, explicó que el proyecto está identificando a los agentes locales vinculados a la bioeconomía y sus necesidades, con especial atención a los restos de poda del olivar, los cultivos leñosos y otros residuos generados por estas actividades.
El objetivo, según expuso, es conectar a empresas, investigadores y productores para impulsar proyectos piloto que puedan trasladarse al mercado o dar lugar a nuevas iniciativas empresariales. “Nos han contado sus casos prácticos y sus necesidades y vamos a seguir trabajando recogiendo esas inquietudes y desarrollando proyectos piloto acelerables o exportables a mercado o nuevas actividades empresariales, haciendo el papel de conectores y coordinadores de todas estas iniciativas innovadoras”, añadió.
Entre las propuestas presentadas figuró el aprovechamiento del hueso de aceituna para obtener carbón activo y catalizadores destinados a aplicaciones industriales. Tomás Cordero, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Málaga y director del grupo Tecnología de Residuos y Medio Ambiente, abordó estas líneas de investigación en el contexto de la sustitución de productos de origen fósil por materias primas procedentes de la biomasa.
También se expusieron las posibilidades de la pirólisis, un proceso que permite tratar residuos orgánicos mediante su calentamiento en ausencia o con una presencia muy limitada de oxígeno. Jesús Villegas, director técnico de Biochar del Sur, detalló su aplicación al orujillo, los huesos de aceituna y los restos de poda para obtener energía renovable y biochar, un material que puede utilizarse en el suelo agrícola. “Un producto de muy alto valor añadido que devolvemos al suelo y secuestramos dióxido de carbono directamente desde la atmósfera, ayudando a mejorar los números de la agricultura andaluza”, recalcó.
Otra de las líneas abordadas fue la fabricación de nuevos materiales a partir de fibras vegetales. Sofía Jurado, responsable de Gestión de Proyectos de I+D en Andaltec, presentó los resultados del proyecto europeo Life Compolive, centrado en el desarrollo de biocomposites, que son materiales que combinan distintos componentes, reforzados con fibras procedentes de la poda del olivar. Entre sus posibles aplicaciones se encuentran diferentes sectores industriales, como el de la automoción.
El aprovechamiento de los recursos forestales completó el programa técnico. Rafael Cintora, gerente de Red Verde Bioconstrucción, defendió la utilidad de dar salida industrial a materiales que habitualmente quedan sin aprovechar o terminan quemándose. “Le damos un nuevo enfoque y uso industrial a ese residuo que normalmente se queda en el monte, se desaprovecha o se quema”, enfatizó.
Cintora presentó asimismo el proyecto europeo Embeded, desarrollado junto a la Diputación de Málaga, que trabaja en la transformación de restos de corcho y brezo de los montes malagueños en tableros estructurales destinados a la construcción.
Una nueva convocatoria para la comarca
BioAction Social Málaga se encuentra en su fase final y contempla una preaceleradora especializada en bioeconomía, con asesoramiento experto para proyectos innovadores del territorio. La iniciativa se enmarca en la colaboración entre la Diputación y la Fundación Cesefor, formalizada mediante un protocolo firmado en junio de 2024 con una vigencia de cuatro años.
El interés mostrado por los participantes en la sesión de Antequera llevó a plantear la organización de un nuevo encuentro en la comarca para profundizar en las oportunidades detectadas y responder a las necesidades trasladadas por los agentes locales.
La iniciativa tendrá continuidad inmediata en Cortes de la Frontera, donde este jueves, 22 de octubre, se celebrará otro taller centrado en los recursos naturales procedentes de los montes. La sesión abordará el uso de madera, fibras vegetales, corcho, brezo y residuos agrícolas para desarrollar materiales y modelos de negocio basados en recursos biológicos.
Entre las propuestas previstas figuran biocompuestos de madera y fibras naturales con resistencia estructural equivalente a la del aluminio, tableros de corcho y brezo validados con centros tecnológicos y empresas del sector, envases biodegradables elaborados con micelio de hongo y residuos agrícolas, y una propuesta para estudiar la viabilidad de una industria local dedicada a transformar el corcho del territorio.
En el encuentro participarán empresas como Advance Biocomposites y Ks Factory Bioconstrucción, además del estudio granadino de diseño y biomateriales Bagaceira.