El Patrón de Antequera, al que respetó el tiempo, hizo su recorrido hasta el cementerio, donde realizó una Misa de Réquiem a mediodía, y regresó a su templo por la tarde/noche
Nunca antes Antequera había visto al Señor de la Salud y de las Aguas recorrer sus calles en pleno mes de noviembre y lo hizo el pasado sábado, día 8 de noviembre, marcando una estampa que se recordará en la ciudad. Los que pudieron presenciar el paso del Patrón de Antequera a hombros de 30 de sus hermanacos pude contar hoy que vivió un hecho cita inédito gracias a la procesión extraordinaria llevada a cabo por su Real Hermandad con motivo del 350 aniversario de su fundación.
La devoción se vistió de historia cuando se llevó al Señor hasta el Cementerio Municipal para rezar por las almas de todos los antequeranos que ya descansan en Dios.
Pese a la amenaza de lluvia aún presente, a las 9:15 de la mañana se abrieron las puertas de San Juan para que el Señor iniciase su recorrido hacia el camposanto, acompañado por los sones solemnes de la Banda Municipal de La Roda de Andalucía. 30 personas eran los que estaban bajo el Cristo del Mayor Dolor portando su trono, que lucía el dosel procesional con el que era sacado hace más de 150 años y que se ha restaurado recientemente, pero esos hermanacos se fueron turnando durante el recorrido, entre ellos el alcalde Manolo Barón o la teniente de alcalde de Tradiciones, Elena Melero, pues las peticiones para poder estar en esta cita única eran muchas.
Niña de Antequera, El Carmen, Las Descalzas, Madre Carmen, Santiago, Belén o Los Remedios fueron algunas de las calles por las que discurrió la sagrada imagen hasta el cementerio, en un cortejo que trajo al presente imágenes de antaño y que estuvo lleno de recogimiento.
Alrededor de las 12:30 horas llegó el trono al Cementerio Municipal, donde se celebró la Misa de Réquiem, ofrecida por todos los fieles difuntos, un momento especialmente simbólico al tratarse de una hermandad de Ánimas.

















La imagen del Patrón se pudo ver para la ocasión con una estampa recuperada del siglo XIX. Además del dosel procesional con el que se adornó el antiguo trono, una pieza bordada en oro sobre terciopelo rojo carmesí y restaurada por el estudio antequerano Santa Conserva gracias al apoyo del Ayuntamiento, también se recuperó el uso del pelo natural y un antiguo paño de pureza hallado recientemente en una casa vinculada históricamente con la Hermandad. Además, el Patrón también llevó su antigua corona, con la joyería utilizada hace decenas de años y a sus espaldas, las estrellas que formaban el cielo en el telar que le servía de fondo. Ver al Cristo en esta ocasión fue todo un guiño a la tradición y a la memoria devocional de generaciones pasadas.
El regreso a San Juan tuvo lugar por la tarde, a las 16:30 horas, acompañado esta vez por la Banda de Música de Otura. El itinerario de regreso recorrió Córdoba, Cuesta Archidona, Santiago, Carrera de Madre Carmen, Cristo de los Avisos, San Francisco, Duranes, Lucena, San Agustín o San Sebastián, para después subir por Zapateros, Viento, Caldereros y Portichuelo, deteniéndose en Santa María de Jesús, donde se realizó una emotiva visita, antes de su entrada definitiva en su templo sobre las 9 de la noche.
El cortejo contó en este recorrido de vuelta con el guión institucional encabezado por el alcalde, Manolo Barón, así como con la presencia de la juventud cofrade, ya que dos jóvenes de cada hermandad de Pasión y Gloria portarán faroles junto al Patrón, un gesto para destacar el compromiso de las nuevas generaciones con la tradición de su ciudad.
Fue, sin duda, un día de esos que quedan en la memoria de Antequera. Un día en el que el Patrón, bajo su dosel carmesí y entre el aroma del incienso y el sonido de los tambores, volvió a mirar cara a cara a su pueblo, porque, como tantas veces en la historia, el Señor de la Salud y de las Aguas salió a las calles antequeranas, esta vez en noviembre y por segunda vez en 2025, para encontrarse con los suyos.










