Concentración en San Luis organizada por IU y PSOE para denunciar la violencia de género en el 25N

El acto reunió a distintos sectores de la ciudad en un llamamiento colectivo por la igualdad y el fin de la violencia machista


La plaza de San Luis se convirtió el pasado martes en punto de encuentro de la denuncia social contra la violencia machista con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Diversos colectivos progresistas convocaron una concentración en la que vecinos y representantes políticos se reunieron para mostrar su rechazo unánime a una violencia que continúa atravesando la vida de miles de mujeres.

El acto fue dirigido por Pilar Ruiz, de Izquierda Unida, y Lola Melero, del PSOE de Antequera, quienes dieron paso a la lectura de un manifiesto elaborado por distintas asociaciones. En él, se enfatizó en la necesidad de visibilizar todas las formas de violencia que sufren las mujeres, desde la ejercida en el ámbito de la pareja hasta la que se manifiesta en contextos de prostitución, trata de seres humanos, diversidad funcional o migración, realidades en las que la vulnerabilidad se acentúa.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde llegó al finalizar la lectura del manifiesto. Los asistentes pronunciaron uno a uno los nombres de las mujeres asesinadas este año por violencia de género. Cada nombre era acompañado por el apagado de una vela y por la colocación simbólica de una gota de sangre sobre el mapa de España en el lugar donde se produjo el crimen. La ceremonia, que se repitió en 39 ocasiones, estuvo marcada por una frase que resonó de forma constante: “Una vida se apaga, pero no se olvida”.

Tras el minuto de silencio, Juan López puso el broche final al acto con la lectura de varios fragmentos de la obra “Chicas muertas”, de la escritora argentina Selva Almada, un libro que retrata la persistencia de la violencia contra las mujeres en diferentes épocas y territorios.

El manifiesto recordó que la violencia de género es un problema estructural y una vulneración de los derechos humanos que sigue dejando cifras estremecedoras: 39 mujeres han sido asesinadas este año en España y más de 1.300 desde que existen registros oficiales. También se subrayó el impacto en la infancia, con más de 1.800 menores huérfanos y 65 víctimas mortales en casos de violencia vicaria desde 2003.

Las organizaciones denunciaron la violencia sexual -con más de 50 agresiones denunciadas cada día, la especial vulnerabilidad de mujeres migrantes y con diversidad funcional, así como la violencia institucional que en ocasiones desprotege y cuestiona a las víctimas. También alertaron del avance del negacionismo y del riesgo de retrocesos en los derechos ya conquistados.

El texto reclamó más inversión en prevención, educación y atención especializada, la aprobación de leyes específicas contra la trata y la violencia vicaria, la garantía de acceso sanitario sin discriminación y un uso adecuado de los fondos públicos destinados a combatir la violencia machista. El manifiesto concluyó apelando al compromiso colectivo para no retroceder en la defensa de la igualdad y para avanzar hacia una sociedad libre de violencia contra las mujeres.