Ambas administraciones coinciden en oponerse a la planta ‘La Joya H2’ por su impacto patrimonial, escasa rentabilidad y ausencia de respaldo social, mientras defienden otros desarrollos energéticos ligados al Puerto Seco
El Ayuntamiento de Antequera y la Junta de Andalucía han mostrado una posición común de rechazo al proyecto de hidrógeno verde ‘La Joya H2’, planteado en las inmediaciones del Torcal, al considerar que carece de viabilidad técnica, económica y territorial, además de suponer un riesgo para un entorno declarado Patrimonio Mundial.
El alcalde de Antequera, Manolo Barón, subrayó que el Consistorio fue “el primero” en presentar alegaciones al proyecto y reafirmó su postura contraria: “Este proyecto no tiene ningún sentido”. No obstante, quiso dejar claro que la oposición no es a la energía renovable en sí: “El Ayuntamiento de Antequera no está en contra de la producción de hidrógeno verde, pero claro, intentar poner ese mega parque en las faldas de un Patrimonio Mundial, pues no”.
Barón anunció una “oposición frontal utilizando todos los medios a nuestro alcance” para impedir la instalación en el entorno del Torcal, defendiendo una planificación energética acorde al territorio y diferenciando entre zonas aptas para desarrollo industrial y otras que deben preservarse.
En la misma línea, se expresó el secretario general de Energía de la Junta de Andalucía, Manuel Larrasa, quien insistió en que “no todos los proyectos de energía renovable valen”. Según explicó, los desarrollos deben ser “coherentes con el territorio” y compatibles con la protección ambiental y patrimonial. En este caso, advirtió de que la iniciativa “dejaría en peligro lo que es un Patrimonio de la Humanidad”.
Larrasa también puso en duda la viabilidad económica del proyecto, señalando que carece de elementos clave como compradores garantizados y conexión a la red eléctrica. “Los proyectos de hidrógeno necesitan una conexión eléctrica, de la cual carece este proyecto”, afirmó, añadiendo que “no es realmente viable para tener una rentabilidad que pueda ser competitiva”.
Además, cuestionó el modelo planteado, basado en autoconsumo aislado, al indicar que “los proyectos de hidrógeno de manera aislada no tienen sentido rentable” y que el coste del hidrógeno producido “no podría salir nunca a un precio inferior a los 5 ó 6 euros el kilo, lo cual no lo hace competitivo”.
El delegado territorial de Industria y Energía, Antonio García Acedo, incidió en los riesgos económicos de una inversión de gran magnitud, estimada en 1.200 millones de euros, dependiente de las condiciones meteorológicas, lo que “nos causa mucho recelo”. Asimismo, recordó que la zona ya ha visto rechazados otros proyectos energéticos por su impacto ambiental y su ubicación en un área de amortiguamiento del Torcal, lo que calificó de “absolutamente imposible”.
Otro de los factores determinantes es la falta de aceptación social. Según se indicó durante la comparecencia, el proyecto acumula alrededor de 2.000 alegaciones, lo que dificulta obtener la denominada “licencia social” necesaria para este tipo de iniciativas. “Difícilmente la va a tener”, apuntó García Acedo.
A pesar del rechazo institucional, los responsables autonómicos recordaron que el proyecto debe seguir su tramitación administrativa, siendo el órgano ambiental el encargado de emitir la autorización definitiva tras evaluar las alegaciones. No obstante, Larrasa consideró que su aprobación es “muy difícil que pueda salir, por no decir imposible”, salvo que se replantee completamente su ubicación y diseño.
Frente a este proyecto, tanto Ayuntamiento como Junta defendieron modelos alternativos de desarrollo energético vinculados al tejido industrial local. En particular, destacaron el papel del Puerto Seco de Antequera, donde sí se contempla la producción de hidrógeno verde con un enfoque distinto, orientado al autoabastecimiento del sector logístico y apoyado en instalaciones renovables ya existentes.
“Es como una especie de autoabastecimiento para todo el sector logístico”, explicó Larrasa, diferenciándolo del modelo de ‘La Joya H2’. En este caso, la generación se integraría en un entorno industrial consolidado y con acceso a infraestructuras energéticas.
El alcalde insistió en la necesidad de compatibilizar desarrollo y sostenibilidad, señalando que las zonas con vocación logística e industrial deben albergar también infraestructuras energéticas, mientras que otras áreas, como el sur del Torcal, deben quedar fuera de este tipo de usos: “Si no hay zonas industriales allí, ¿para qué vamos a utilizar ese terreno para ese tipo de instalaciones? No tiene sentido”.
En paralelo, la Junta ha solicitado nuevas infraestructuras energéticas para la comarca, como una subestación eléctrica que permita atender la creciente demanda del Puerto Seco y futuras implantaciones empresariales. Según Larrasa, “el desarrollo industrial va donde hay energía barata”, destacando que las renovables se han convertido en un factor clave de competitividad.
Con este posicionamiento conjunto, las administraciones dejan claro su respaldo a la transición energética, pero condicionada a criterios de viabilidad, integración territorial y consenso social, marcando distancias con proyectos que, como ‘La Joya H2’, consideran incompatibles con el modelo de desarrollo del municipio de Antequera.