Bobadilla Estación vive un emotivo XI Pregón del Viernes de Dolores de la mano de María del Mar Granados Machuca

La pregonera ofreció un discurso cargado de recuerdos, fe y vivencias personales ligadas a la tradición cofrade del pueblo


La Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Bobadilla Estación acogió en la noche del pasado sábado, 14 de marzo, el XI Pregón del Viernes de Dolores, organizado por la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y Santísimo Cristo de las Almas. El acto, que incluyó previamente la presentación del cartel anunciador, reunió a numerosos vecinos, autoridades y miembros del ámbito cofrade de la localidad para escuchar el anuncio que marca el inicio de la cuenta atrás hacia uno de los días más significativos para la devoción del pueblo. En representación del Ayuntamiento de Antequera, estuvieron presentes el teniente de alcalde, Alberto Arana, y la concejal María Sierras, que acompañaron a Diana Ramos, presidenta de la Entidad Local Autónoma (ELA), junto a representantes de otros grupos políticos.

La encargada de pronunciar el pregón en esta edición fue María del Mar Granados Machuca, bobadillense de raíces y profesora titular en el Departamento de Medicina y Cirugía Animal de la Universidad de Córdoba, cuya trayectoria académica y personal fue presentada durante el acto.

El responsable de comunicación de la hermandad, Francisco Montero, fue el encargado de dar paso a la segunda parte del acto, dedicada al pregón, destacando el carácter emocional de la intervención prevista. Durante su presentación señaló que la palabra se convertiría en “memoria viva de nuestras calles, de nuestros rezos, de nuestros silencios y de nuestras promesas”.

Montero destacó la trayectoria profesional de la pregonera, indicando que es “licenciada en Veterinaria en el año 2000, doctora en Veterinaria por Universidad de Córdoba en el año 2003, diplomada en Anestesia y en Analgesia por el Colegio Europeo, actualmente profesora titular de Anestesia en el Departamento de Medicina y Cirugía Animal”.

La presentación de la pregonera corrió a cargo de su hermano, Francisco Granados Machuca, quien dedicó sus primeras palabras al origen familiar de la devoción que comparten. “Quiero empezar dando las gracias a mi madre. A través de su fe inmensa y de su pasión sincera con el Cristo de la alma y la Virgen de los Dolores, este camino formara parte de nuestras vidas”, expresó.

Durante su intervención recordó también la vinculación de su hermana con la hermandad y su larga trayectoria como portadora del Santísimo Cristo de las Almas. “Treinta y cuatro años bajo el varal, sintiendo ese peso sagrado que no se mide en kilos, sino en corazón”, afirmó ante los asistentes.

Visiblemente emocionada al comenzar su intervención, María del Mar Granados Machuca se dirigió al público con un saludo institucional y un mensaje de agradecimiento a la hermandad. A lo largo de su discurso, Granados combinó reflexiones sobre la fe, la Cuaresma y la Semana Santa con recuerdos personales de su infancia y de su vida dentro de la hermandad. “Creo que no hay palabras, ni en este ni en siempre con el más, para expresar lo que un bobadillense siente cuando llega el Viernes de Dolores”, afirmó.

Uno de los momentos más personales del pregón llegó cuando relató una experiencia reciente que, según explicó, marcó su preparación espiritual durante la Cuaresma. “Quiero compartir con vosotros que lo vi, lo vi y no tenía un halo de luz, tenía una linterna en la frente, no tenía una túnica blanca radiante, tenía ropa negra desgastada, y no lo encontré en un lugar idílico, lo encontré entre contenedores de basura, buscando comida”.

La pregonera continuó recordando las palabras que, según relató, le dirigió aquella persona: “Muchas gracias, a Dios le agrada que hagamos obras buenas, pero no te olvides de rezar. Recuerda que los sanos no necesitan médicos. Arrepiéntete de tus pecados, porque solo así podrás llegar a Dios”.

El pregón incluyó también un recorrido por la historia de la devoción del Viernes de Dolores en la localidad, evocando cómo se vivía la jornada décadas atrás y recordando a numerosas personas vinculadas a la preparación y desarrollo de la procesión.

Granados Machuca rememoró especialmente su incorporación como portadora siendo adolescente: “Sólo dos años después, con catorce años, por fin tuve el honor de portarte sobre mi hombro”.

En otro momento de su intervención describió la emoción que se vive cada año en la salida procesional: “Todo el pueblo espera afuera, con frío, con viento, pero con fervor, a que se abran las puertas del templo, que toque la banda y ver, por fin, la expresión de dolor de nuestro Cristo de la Alma”.

El XI Pregón del Viernes de Dolores concluyó entre aplausos de los asistentes, en un acto que volvió a poner de manifiesto la importancia que esta tradición tiene para la identidad de Bobadilla Estación, así como el arraigo de la devoción al Santísimo Cristo de las Almas y a la Virgen de los Dolores entre varias generaciones de vecinos.