El Ayuntamiento ha decretado luto oficial este viernes 27 de febrero por quien fuera arcipreste de la ciudad y párroco de San Pedro y Santiago durante una década
La ciudad de Antequera recibía este jueves la noticia del fallecimiento en accidente de tráfico del sacerdote José Amalio González Ruiz, el triste desenlace del que fuera arcipreste ha corrido como un susurro doloroso por calles, parroquias y hogares donde su nombre sigue pronunciándose con afecto sincero.
El siniestro se produjo en torno a las 11:20 horas, en una colisión en la que se vieron implicados dos turismos y una motocicleta en la carretera A-7053, en el término municipal de Mijas. A pesar de la rápida intervención de los servicios sanitarios y de emergencias, nada pudo hacerse por salvar la vida del motorista. La noticia corrió con rapidez por Coín, donde ejercía actualmente como párroco, y no tardó en llegar a Antequera, donde su recuerdo sigue muy presente.
Tenía 54 años. Nacido en Málaga el 3 de mayo de 1971, fue ordenado presbítero el 11 de septiembre de 2004 en la Catedral malagueña. Apenas unos días después comenzaba una etapa decisiva en su vida sacerdotal con su llegada como párroco a San Pedro y Santiago de Antequera, donde permanecería hasta 2014. Diez años que muchos recuerdan hoy como una época de cercanía y puertas abiertas.
No tardó en convertirse en una figura querida. Para muchos jóvenes de entonces, hoy adultos, fue simplemente “su cura”. Cercano, dinámico, siempre dispuesto a escuchar y a implicarse en la vida cotidiana de la ciudad, logró que sus parroquias fueran algo más que un templo, queriendo convertirlas en un espacio de encuentro donde todos tenías cabida. Su trabajo en la pastoral juvenil dejó huella, al igual que su participación activa en iniciativas sociales y religiosas de la ciudad.
En 2011 fue nombrado arcipreste de Antequera, responsabilidad que asumió con el mismo estilo directo y accesible que marcó todo su ministerio.
Tras su etapa en la ciudad, en 2014 fue destinado a las parroquias de San Juan y San Andrés de Coín y a San Miguel de Guaro. Desde 2023 ejercía también como párroco de María Auxiliadora de Villa del Guadalhorce. Allí continuaba desarrollando su labor hasta el trágico accidente ocurrido en la mañana de ayer.
La conmoción en Antequera ha sido inmediata. El Ayuntamiento ha decretado luto oficial durante la jornada de este viernes 27 de febrero. El alcalde, Manolo Barón, ha trasladado públicamente el pésame de la ciudad, sumándose al dolor de familiares, amigos y de las comunidades parroquiales a las que sirvió.
Aunque su ministerio continuó en el Valle del Guadalhorce, en Antequera muchos lo seguían considerando “uno de los suyos”. No era extraño verlo regresar para alguna celebración señalada o encontrarse con antiguos feligreses que, aún hoy, destacan su capacidad para acompañar en momentos decisivos de la vida como bautizos, bodas o despedidas difíciles. Lo cierto es que, a día de hoy, aún había quienes seguían solicitándolo para oficiar bodas en Antequera, una muestra clara del cariño y la huella que dejó entre los jóvenes que él consideraba “sus niños”, incluso cuando ya no le correspondía ejercer su ministerio en la ciudad.
El velatorio se celebra hoy viernes en la parroquia de San Juan de Coín desde primera hora de la tarde hasta las doce de la noche. El funeral tendrá lugar mañana sábado 28, a las 12 del mediodía, en el mismo templo.
La ciudad despide a un sacerdote que entendió su vocación desde la cercanía y la entrega cotidiana. Antequera guarda hoy silencio, pero también memoria agradecida. Porque hay sacerdotes que pasan y otros, como Pepe Amalio, que se quedan para siempre.