El Hospital de Antequera refuerza la atención al paciente oncológico con una nueva consulta de valoración nutricional

El Servicio de Medicina Interna pone en marcha un dispositivo específico para prevenir la desnutrición y la sarcopenia asociadas a los tratamientos contra el cáncer


El Hospital de Antequera ha dado un paso más en la mejora de la atención integral a pacientes con cáncer con la puesta en marcha de una nueva consulta de Valoración Nutricional Oncológica, dependiente de su Servicio de Medicina Interna. La iniciativa responde a una necesidad creciente como es la de prevenir y tratar de forma precoz los problemas nutricionales asociados tanto a la enfermedad oncológica como a sus tratamientos.

La consulta está dirigida a pacientes que reciben terapias como quimioterapia o radioterapia y que, durante el proceso, pueden experimentar pérdida de peso, deterioro de la masa muscular o dificultades en la ingesta. Estas complicaciones, frecuentes en el ámbito oncológico, no solo afectan a la calidad de vida, sino que pueden condicionar la tolerancia a los tratamientos y la evolución clínica.

Para abordar esta realidad, el hospital ha articulado un equipo multidisciplinar integrado por un médico internista, una enfermera de práctica avanzada en oncología y un nutricionista. Este enfoque coordinado permite una evaluación exhaustiva y personalizada de cada caso, con el objetivo de adaptar las recomendaciones a la situación clínica concreta de cada paciente.

La valoración se realiza mediante un abordaje multimodal que combina medidas antropométricas, pruebas analíticas y estudios ecográficos, además de técnicas de bioimpedancia para analizar la composición corporal. Este conjunto de herramientas diagnósticas facilita la detección temprana de desnutrición y sarcopenia, que es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, dos de las complicaciones más habituales en pacientes sometidos a tratamientos oncológicos.

A partir de esta evaluación integral, el equipo establece pautas nutricionales individualizadas y, cuando es necesario, prescribe suplementos dietéticos específicos. El propósito final es que el paciente afronte su proceso oncológico en las mejores condiciones posibles, minimizando riesgos añadidos y favoreciendo una mayor tolerancia a las terapias.